Porque el modelo de producción y consumo de los países más enriquecidos tiene una dependencia muy importante de elementos naturales estratégicos que en muchos casos se extraen de los países empobrecidos –se obtienen baratos sin asumir los impactos sociales y ambientales de la extracción y del transporte. Se basa en un crecimiento pretendidamente infinito que pide incrementar los recursos y la presión sobre el modelo extractivista, aumenta la deuda ecológica del Norte, y genera un cambio climático que se sufre con especial violencia en el Sur.
Si bien el comercio y el movimiento de productos manufacturados es inherente a muchas sociedades, hasta hace 150 años la larga duración de los viajes y las dificultades en el transporte hacían que se reservase a productos muy valiosos –como metales preciosos– y en poca cantidad.
El crecimiento exponencial de la población en el planeta, de la industrialización y del transporte de personas y mercancías, ha estado ligado directamente a un factor: la explotación sistemática de los hidrocarburos, en general, y del petróleo, en particular. Esta aportación extraordinaria de energía ha permitido aumentar los niveles de producción y consumo rompiendo totalmente un sistema pausado y en equilibrio con las posibilidades que brindaban los recursos existentes.
A medida que los países enriquecidos fueron agotando sus recursos naturales y se fueron industrializando, se empezaron a importar más materias primas desde países del Sur y se fueron creando las condiciones en los países empobrecidos para dar salida a la producción del Norte.
El desarrollo financiero asociado –que se controla desde los países del Norte y que progresivamente coge más peso específico– junto con la máxima del crecimiento constante y pretendidamente infinito, creó el escenario actual de mercado global.
Este se basa en un movimiento constante de productos y dinero por todo el planeta con una balanza que se inclina hacia el Norte. Entran todo tipo de materias primas, productos manufacturados, financieros y energía. Energía en forma de petróleo, después gas y, cada vez más, calorías para personas (los alimentos) y calorías para motores (los agrocombustibles).
Posiblemente la destrucción de la Amazonía –el llamado pulmón del mundo– fue la primera constatación de que el impacto de un modelo de consumo insostenible podía incidir no sólo en un territorio sino en todo el planeta. Principalmente por dos hechos: el primero que la biodiversidad es una riqueza que hay que considerar como patrimonio de la humanidad; y el segundo porque el medio ambiente es un sistema frágil, sinérgico e interrelacionado.
No fue hasta el último cuarto del siglo XX cuando se empezó a disponer de suficientes pruebas para constatar que se estaba llevando a cabo una transformación en el clima y que si no se detenía se ponía en peligro el futuro de la humanidad y de otros ecosistemas.
El año 1992 tiene lugar en Río de Janeiro la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Cinco años después se aprueba en Kyoto una regulación vinculante para los estados firmantes, que no es suficiente porque no lo firman los principales países causantes del problema.
El crecimiento económico necesita ir paralelo al del consumo. Para aumentar el consumo hay dos estrategias: promover que las personas y las organizaciones que ya forman parte de la sociedad de consumo lo aumenten en cantidad –más servicios o productos– o en gasto –más caros–, e incorporar a la clase consumidora personas que no formaban parte.
Para el primer tipo de incremento, dado que ya se han cubierto las necesidades básicas, deben alimentarse de la creación de necesidades nuevas –básicamente con la publicidad–, del acortamiento en la vida útil de los productos –con la obsolescencia programada–, y de la desvinculación de la capacidad real de compra –con el fomento del crédito y del endeudamiento.
Para el aumento del número de personas, una estrategia que se sigue es abaratar el precio final de los productos y, así, poder llegar a la población más empobrecida de los países del Sur y a los emergentes donde vive la mayoría de la población del planeta.
El consumismo se promueve dificultando la trazabilidad de los productos, es decir informar sobre su origen, producción, transporte y distribución, y escondiendo las consecuencias sociales y ambientales derivadas como deforestación, contaminación o emisión de gases que fomentan el efecto invernadero.
El crecimiento de la producción y de los servicios necesita un incremento paralelo de la energía disponible, e intensificar la extracción de recursos (hídricos, hidrocarburos, minería, madera, etc.). El aumento del beneficio también se puede llevar a cabo bajando los costos a lo largo de toda la cadena.
La extracción y la producción de mercancías con poco valor añadido realizadas en los países del Sur tiene ventajas para los negocios de los países enriquecidos. Esto es porque el medio del Norte está bastante más explotado, agotado y protegido –por leyes ambientales y laborales–, y porque la debilidad de la administración pública y del sistema judicial de los países empobrecidos, junto con la falta de muchos mecanismos para el control de la corrupción, favorecen que las empresas actúen con más impunidad.
Pueden favorecer el cambio climático hechos naturales, a menudo inevitables, o prácticas relacionadas con la actividad humana, como las emisiones antropogénicas, que son en las que se puede incidir para reducirlas o eliminarlas.
Provocan efecto invernadero aquellos gases que acumulan el calor del Sol. Entre los más importantes se encuentra el dióxido de carbono o CO2 , que aparece como resultado de quemar combustibles fósiles y activados industriales; el metano, que es el componente principal del gas natural y es el que emite el sistema digestivo de la ganadería industrial y intensiva; y el óxido nitroso, que aparece por la eliminación de residuos o el uso de fertilizantes químicos relacionados con el modelo agroalimentario global.
El aumento progresivo de temperatura fruto del efecto invernadero tendrá diferentes consecuencias, como por ejemplo el aumento del nivel del mar –con inundaciones de zonas bajas–, la disminución de la producción de alimentos, el incremento de la desertización y de la falta de agua, el aumento de condiciones extremas climáticas, la pérdida de biodiversidad y de diversidad agrícola y el desplazamiento de las poblaciones más vulnerables desde el punto de vista social y ambiental.
... la extracción de materias primas para las sociedades consumistas
La extracción de materias primas para la producción de bienes y energía permite la dinamización de los sectores primario e industrial, e indirectamente de los servicios.
... pero la práctica
... la exportación
La exportación puede ser una fuente de divisas para los países del Sur y de fortalecimiento ante el mercado mundial.
... pero la práctica
... las emisiones de gases de efecto invernandero
La reducción de las emisiones que provocan el cambio climático puede ser la primera iniciativa en la que la mayoría de los países del mundo se unan para lograr un hito común.
... pero la práctica
Los países del Sur están en una situación de clara desventaja respecto a los países enriquecidos, que hace que un tratamiento equitativo sea injusto. Esto es así por:
... el cambio climático
Los acuerdos entre países más enriquecidos y emergentes y los empobrecidos permiten establecer sinergias de cara a una coordinación que permita frenar el efecto invernadero.
... pero la práctica
La explotación de los recursos naturales de los países empobrecidos es finita porque no son renovables –como el gas o el petróleo–, tiene ritmos de renovación que no se respetan –como el de la pesca o la madera–, o tiene impactos en el medio que harán que en pocos años el terreno sea inservible –como el agotamiento de la tierra con el monocultivo de la palma de aceite o la desertización de la Amazonía.
Además de ser una producción insostenible a medio plazo, hace que la economía del país dependa de pocos productos cuyo precio se decidirá lejos y en base a los intereses de los especuladores o las transnacionales.
La exportación de estos productos no beneficia al Sur ni fortalece su economía tradicional ni comunitaria, ni favorece la calidad de vida de su población –salvo la de los grupos de poder y las oligarquías–, pero sí que debilita y endeuda a la administración pública. Además, la implementación de los proyectos de extracción y de transporte de los recursos hace que suba la deuda externa de los países más empobrecidos.
Y tampoco ayuda al Norte porque mantiene su expolio de los recursos de los países empobrecidos y alimenta un consumismo acrítico y ciego. Se trata de una pauta de consumo que va acompañada de la fantasía de que el planeta y sus recursos son infinitos, y que no parece tener ninguna relación con el nivel de felicidad o satisfacción de su ciudadanía.
La existencia del cambio climático –que ya es un hecho y que, si sigue en la progresión en la que está, tendrá efectos desastrosos e irreversibles– es tan evidente como la presión que algunos gobiernos y empresas en connivencia con aquellos hacen para negarlo, confundir o, en cualquiera de los casos, evitar que se pase a la acción.
Si bien el país que emite más gases causantes del cambio climático es la China, seguido de los EE.UU., su responsabilidad es compartida en la medida en la que se le da a este país la categoría de fábrica del mundo. Éticamente es poco defendible que los causantes de la situación actual –el Norte– pidan a los otros que no hagan lo mismo que ellos han hecho y que siguen haciendo. Los países más enriquecidos deberían dar ejemplo asumiendo su responsabilidad y reduciendo drásticamente las emisiones, para permitir el crecimiento de zonas del planeta que desean mejorar la calidad de vida de sus poblaciones.
Los impactos más intensos del cambio climático, un vez más, se darán en países del Sur aumentando de forma exponencial unos problemas que ya existen. Esto es: pérdida de tierra agrícola y de la eficiencia de la que ya se cultiva, desertización, falta de acceso al agua, deforestación y otros. Un medio ambiente que se resentirá y una población que también sufrirá sus consecuencias con más hambre, menos salud y migraciones masivas.
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¿Los países empobrecidos deberían acercarse a los niveles de consumo de los países más enriquecidos o al revés?
¿Se deja de producir lo realmente necesario para hacer objetos innecesarios o productos alimentarios que no son de primera necesidad?
Si el cambio climático afecta al Norte y al Sur, y acorta el futuro del planeta y de las futuras generaciones, ¿por qué no se detiene?
¿Cómo es posible que se mundialicen los impactos del cambio climático pero los beneficios de las actividades que los crean son básicamente para el Norte?
Mis demandas
Las demandas de nuestros colectivos
Las acciones de nuestra organización
Las iniciativas a las que nos podemos adherir
Para la producción y comercialización de energía limpia, para incorporar criterios de sostenibilidad en lugar de maximizar beneficios, para la educación de niños, jóvenes y personas adultas en el ahorro y en la reducción del consumo.
Para luchar contra el cambio climático, de manera que se busque un cambio real de modelo energético y de consumo, y no supuestas respuestas tecnológicas o comercio de gases de efecto invernadero.
http://elclimanoestaenvenda.wordpress.com
Idea clave 1: los niños y las mujeres son los más afectados por los impactos al medio
«Los países ricos se han pensado que la atmósfera era suya y la ensucian sin pagar las consecuencias. Ahora me pregunto si los animales salvajes, pájaros y mariposas sólo existirán para que mis hijos los vean».
Una escena: Una niña que pedalea en una bicicleta explica los impactos en el medioambiente y en especies animales de un sistema voraz.
Tres cuestiones para debatir:
- ¿Nosotros no tenemos las soluciones, tal como dice, o las tenemos pero no queremos ponerlas en práctica?, ¿o buscamos el pretexto pera hacerlo más adelante?
- ¿Cómo es que sabiendo que ya se está produciendo el cambio climático, que cada vez hay menos masa forestal o especies agrícolas y animales, en las cumbres mundiales del clima no se toman acuerdos?
- ¿Las salidas técnicas —una nueva fuente de energía que sustituirá el petroleo— acabarán con los problemas ecológicos o es una fantasía para no cuestionarse el modelo actual?
Una realidad por descubrir: Los países emergentes —como China o Brasil— piden poder contaminar como lo han hecho hasta ahora los países enriquecidos. Los continentes industrializados no se quieren responsabilizar de reducir la huella ecológica porque las potencias emergentes no se comprometen por su parte a dejar de contaminar o a mantener los niveles que se acuerden. Mientras todo el mundo echa balones fuera, los problemas ambientales no sólo no disminuyen sino que siguen aumentando.
Otra realidad por la que luchar: En lugar de abrir más zoológicos o de rodar más documentales sobre espacios naturales, los gobiernos del Norte y del Sur se dedican a proteger la naturaleza y entienden, no sólo que es patrimonio de la humanidad —y no de las empresas—, sino que en ella está el futuro de los animales, la biodiversidad y la humanidad.
Idea clave 2: los recursos del Sur al servicio de la voracidad del Norte
«No vamos a dejar de hablar de la dependencia que tenemos en el Norte de las materias primas del Sur. De cómo en este sistema global, capitalista, la dimensión material es crucial»
Una escena: Mientras dos actrices hacen ejercicios de calentamiento y otra prepara la escenografía, todo el equipo va haciendo reflexiones sobre la obra.
Tres cuestiones para debatir:
- Si es verdad que hay más sensibilidad en los temas ambientales, ¿se trata de los impactos aquí o también en los países del Sur?
- ¿Los impactos indeseables de las grandes empresas en el medio van de la mano de los que provocan en los pueblos y en la clase trabajadora?
- ¿Cómo es que países con una gran riqueza natural y que, además, no paran de exportar recursos, siguen siendo pobres?
Una realidad por descubrir: Los países enriquecidos tienen una deuda ecológica con el Sur ya que han sobrepasado su huella ecològica. Esto se debe a que han utilizado para su desarrollo muchos más recursos naturales de los que tenían en su territorio obteniéndolos del Sur.
Otra realidad por la que luchar: Los países enriquecidos sienten la deuda histórica que tienen con el Sur y deciden, de manera unilateral, reducir su emisión de gases invernadero. Además, cambian sus hábitos de consumo para dejar de expoliar los recursos naturales no renovables de los países empobrecidos.
Algunas frases off the record
«Estoy saturada ya, toda esta información me está ahogando»
Una vez se tiene ya suficiente información, ¿es el momento de pasar a la acción?
«Yo estoy colaborando en esto [soy una consumista]»
El hecho de ser consciente de manera crítica, ¿no es el primer paso para dejar de ser consumista?
«Es duro, ¿vale?»
¿Dura es nuestra conciencia o la situación de las personas de países del Sur donde se sufre el impacto de nuestro estilo de vida?
«Lo próximo que montamos es un musical. Algo así alegre, bonito»
Disney, el fútbol profesional, las revistas del corazón, ¿no tienen precisamente la función de entretener para que las personas no estén pendientes de lo realmente importante?
«Yo me siento supersola»
¿No es el momento de buscar a todas las personas y movimientos que están también luchando por lo mismo?
«Si soy una víctima, si soy un verdugo»
¿Tal vez, de alguna manera, seamos las dos cosas cuando mantenemos un sistema y al mismo tiempo manipulan nuestro comportamiento?
Toda la información sobre ¿Víctimas o verdugos ecológicos? en un documento PDF
Documental “Un mundo Diferente, efectos del cambio climático en las comarques de Girona”
Para la sensibilización ambiental para jóvenes y personas adultas. Contiene una guía didáctica (en catalán)
Exposición “Deuda ecológica”
Nueve plafones que tratan temas como el comercio ecológicamente desigual entre el Norte y el Sur; nuestro modelo de vida, en tanto que consumidores de un país del Norte; las implicaciones del modelo económico actual en la alimentación y la agricultura, etc. Finalmente se ofrece una definición de deuda ecológica y se explica su relación con la deuda externa.
Exposición “Cambio climático, agroindustria y agrocombustibles. Impactos sociales y ambientales en el Sur”
Diez plafones para responder estas preguntas: ¿Qué son los agrocombustibles? ¿Son realmente una respuesta al calentamiento global? ¿De dónde viene la materia prima? ¿Mejoran las condiciones de vida en los países del Sur? ¿Cuáles son los impactos sociales y ambientales en el Sur? ¿Cuáles son los intereses corporativos que hay detrás? ¿Qué perspectivas tenemos frente a la soberanía alimentaria y la soberanía energética?
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